jueves, 29 de julio de 2010

Gerión y el Ciclo Gibraltareño. Apéndice 3

Cerraremos la serie de apéndices tratando las distintas representaciones de Gerión en el arte Griego.

Las figuras 1 y 2 de este montaje son muestras del arte proto-griego de la segunda mitad del s.VIaC. Vuelve a evidenciarse el paradójico uso de la Gorgona en el escudo de su nieto, así como aparece la variante del Gerión alado con un pájaro como emblema, algo que luego no será suficientemente profundizado en los mitos escritos. La fig.6 es de la misma época pero de Palermo (Sicilia), y nada nos puede impedir pensar que el vencido sea un rey occidental como Gerión por mucho que no presente un aspecto triple y que lo identifiquen con Alcioneo (v.infra). La lunula del Heraion de Samos (fig.5) es también arcaica, como puede verse al compararla con la más moderna fig.4, pero en ambos casos evidenciamos que los elementos representados coinciden bastante, es decir, que el mito estuvo muy desarrollado ya desde sus primeras etapas en Grecia. Finalmente, hay que hacer mención a la fig.4, pieza que formó parte de 12 relieves que representaban los trabajos de Heracles en el Templo de Olimpia (sVaC.). Buscando en Internet podemos encontrar intentos desesperados por reconstruir lo perdido, que es casi todo, pero lo cierto es que es una de las esculturas de este conjunto más dañadas. No podemos siquiera distinguir el número de cabezas de Gerión, salvo aquella que pende boca abajo junto a lo que parece la rodilla de Heracles.

Mucho más interesantes me parecen estos relieves (figs. 1-4) provenientes de un antiguo templo de Atenea de principios del sVIaC. La figura 1 es la más impactante, pues muestra claramente un ser de tres troncos y una sola cola serpentina, al tiempo que subraya la total semejanza de sus rostros, como si fueran trillizos. Sólo con esta información nuestra apuesta por Gerión debería ser obvia, pues no existe en toda la mitología griega y/o romana otro humanoide triple. Pero cuando realmente adquiere su relevancia este personaje es al ponerlo en contexto con el resto del conjunto del cual formaba parte, el cual evidentemente guardaba una unidad, o al menos coherencia, narrativa. La fig.2 muestra a Heracles capturando a un tritón, que bien podría ser el tricórpore anterior, por mucho que el Museo de Atenas los haya puesto frente a frente en su reconstrucción. En la fig.3 mostramos un tema que se repite en este conjunto escultórico, como es el del león cazando al toro, y que bien podría hacer referencia al león-Heracles venciendo al toro-Gerión. Finalmente, la fig.4 no es otra cosa sino la Apoteosis de Heracles, es decir, su recepción ante Zeus bajo el patronazgo de Atenea. Todos sabemos que este feliz acontecimiento sólo se produjo tras derrotar al rey de los infiernos, Hades-Gerión, y a sus criaturas. Recopilando todo, aparecen los toros, los leones, el dios triple, Heracles dándole muerte y posteriormente en su Apoteosis divinizador, ¿acaso la representación de Gerión con forma de ser acuático puede ser un obstáculo para certificar que todo esto no es casual? Teniendo en cuenta la múltiple ascendencia oceánica de Gerión y la antigüedad de estos relieves, suena ridículo. Es más, con posterioridad aparecen cantidad de cerámicas representando a Heracles agarrado o combatiendo a “Nereo”, “Tifón” o un “tritón”, siendo posibles evoluciones de este mito original geriónico, a la vez que su frecuencia en el Mediterráno central avalaría un origen no griego para esta iconografía. Pero si hay algo sorprendente es la forma en la que Gerión recupera su forma serpentina en escritores muy posteriores, significativamente en la Divina Comedia de Dante (fig.6), así como en posteriores artistas que pusieron imágenes a su obra como G. Doré (fig.7) o W.Blake (fig.5). La fig.8, un poco de propina, viene a mostrar el arte de las colonias occidentales griegas en la misma fecha en que se esculpió el conjunto del Templo de Hera (ca.570aC.). Exactamente proviene de Paestum (Campania) y, como la fig.6 del cuadro anterior, se suele identificar con Alcioneo, pero ahora sí me voy a permitir una opinión personal sobre dicho personaje. Me parece un mero derivado del gigante Anteo, norteafricano y sumamente cercano a las proezas de Heracles por nuestras tierras: en ambos casos se los topa de camino hacia los bueyes de Gerión, en ambos casos recibían el poder del suelo que pisaban, ambos son gigantes, etc. ¿Pudieran ser incluso dos versiones del propio Gerión? Nada impide asumirlo, y desde luego no sirve como objeción decir que le faltara la anatomía triple, o las alas, o las formas tritónidas, etc., porque precisamente Gerión no se presta a una sola prosopografía. En realidad, si Gerión representaba el gran obstáculo que los cananeos superaron para merecer el paraíso occidental, poco importan las anatomías, o si sus rasgos se llegan a confundir con Hades, Tifón, Anteo-Alcioneo, Atlas, Nereo o Tritón.

miércoles, 28 de julio de 2010

Gerión y el Ciclo Gibraltareño. Apéndice 2

Esta segunda entrega sobre Gerión y el arte antiguo va a estar dedicada a los etruscos.

Dedicaremos este primer montaje a Gerión propiamente dicho. La figura 1 es el célebre mural en la Tumba del Orco, fechado en el sIVaC. por meras cuestiones estilísticas. De derecha a izquierda aparecen Hades con su “leontis” de lobo, Pérsefone, y Gerión con aspecto absolutamente humano. Como se ve en el pequeño cuadro en blanco y negro que adjunto más abajo, algunos tratan de interpretar ciertas manchas oscuras tras su cara como la presencia medio borrada de una o dos cabezas más. Sería muy posible, a juzgar por las dos representaciones de las figuras 2 y 3, donde vemos que a diferencia de los chipriotas, los etruscos tendían a representar a Gerión con cuerpo simple y tres cabezas. De paso, anotemos la vestimenta “bárbara” del Gerión de la fig.2, algo bastante improbable para un reyezuelo del Peloponeso.

El segundo collage tiene como protagonista exclusivo a Melqart-Heracles, y en concreto trata aspectos inusuales que los etruscos subrayaron en el personaje. Domina el cuadro el tema iconográfico de Heracles tomando el pecho de Hera, motivo muy conocido también por los griegos y romanos. Lo llamativo es que mientras unas veces los etruscos coincidían con ellos en ubicar la escena cuando Heracles era un niño (fig.2), también tenían por costumbre representar mamando a Heracles adulto. En la fig.3 al menos conserva cierto porte de efebo, pero en la fig.1 nuestro Heracles es un hombreton con toda la barba. Más aún, y como ya comentamos de pasada en los artículos sobre Melqart, en esta representación (correspondiente a un espejo) destaca asimismo Zeus a espaldas de nuestros protagonistas, tomando nota en una tablilla de cera o arcilla y, como puede comprobarse por la ampliación de la fig.5, no precisamente entre sonrisas. Cierra este cuadro la fig. 4, con Heracles surcando el mar a bordo del cuenco del Sol, siendo para muchos ese “cuenco” mera reminiscencia del gaulós o barco barrigudo de los cananeos.